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¿CÓMO INFLUYE EL CANNABIS EN EL CONSUMO DE ALCOHOL?

Los científicos están estudiando el papel que desempeña el sistema endocannabinoide en la adicción al alcohol y los trastornos del estado de ánimo relacionados.


Alcohol y cannabis: extraños compañeros de cama. Aunque a menudo se habla de ellos (y se consumen) juntos, estos embriagantes omnipresentes no podrían ser más diferentes. Uno es una toxina y el otro una especie de llave maestra para uno de los sistemas más importantes del cuerpo. Sin embargo, ambos siguen íntimamente ligados en la cultura, los negocios e incluso las políticas públicas, con frecuentes llamamientos a legalizar la marihuana tratándola igual que el alcohol.


Durante décadas, los científicos han estudiado diversos aspectos de la relación entre ambos, como por ejemplo si el consumo de uno está asociado al del otro, sus impactos relativos en la sociedad y la salud humana, y cómo se manifiesta la dependencia del alcohol a través del propio sistema endocannabinoide.


Ahora comprendemos que, aunque el cannabis y el alcohol pueden desempeñar funciones sociales similares -animando a los universitarios, a las madres futbolistas y a los directores generales a relajarse-, sus métodos biológicos de acción y sus perfiles de riesgo generales son drásticamente diferentes. Y en parte para apoyar la política y la salud pública en este ámbito crítico y en rápida evolución, los investigadores siguen explorando los fascinantes vínculos entre dos de las drogas favoritas de la humanidad para alterar la mente.


CONSUMO DE THC Y ALCOHOL


Existen pruebas contradictorias sobre los efectos del cannabis en el consumo de alcohol, escriben los autores de un estudio reciente publicado en la revista Psychology of Addictive Behaviors. (1) Algunos estudios sugieren que el cannabis es un sustituto del alcohol, mientras que otros sugieren que el cannabis complementa al alcohol, aumentando así el consumo.


Los pacientes de cannabis medicinal y los consumidores de CBD bebieron menos alcohol que los consumidores de cannabis recreativo y de alto contenido de THC.

El autor principal, Hollis Karoly, y el autor principal, Kent Hutchinson, ambos de la Universidad de Colorado Boulder, han llevado a cabo múltiples estudios diseñados para iluminar esta relación durante los últimos cinco años aproximadamente, y su último trabajo va un paso más allá al intentar determinar los papeles relativos del THC y el CBD.


Para ello, Karoly, Hutchinon y otros dos colegas de la Universidad de Colorado diseñaron un estudio observacional naturalista en el que 120 adultos consumidores de cannabis y alcohol fueron asignados a consumir libremente una de las tres variedades de cannabis (con predominio de THC, con predominio de CBD o con equilibrio de THC y CBD) durante cinco días.


Cuando los investigadores compararon el consumo de alcohol declarado antes y durante este periodo de cinco días, descubrieron que los consumidores de CBD bebían menos bebidas por día de consumo y tenían menos días de consumo de alcohol y cannabis en comparación con los otros dos grupos. Curiosamente, no fue la presencia de CBD lo que marcó la diferencia, sino la ausencia de THC, ya que no surgieron diferencias entre los grupos de THC y THC+CBD.


Este hallazgo sobre la importancia del THC, y por tanto del subidón del cannabis, para influir en el consumo de alcohol se alinea con el de otra encuesta de 600 individuos realizada recientemente por Karoly, Hutchinson y sus colegas. Sus resultados se presentaron en una reunión (virtual) de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo (2) en junio, pero aún no se han publicado. Los investigadores descubrieron que los pacientes de cannabis medicinal y los consumidores de productos principalmente de CBD bebían menos alcohol que los consumidores de cannabis recreativo y de mayor contenido de THC.


EL CONSUMO DE CANNABIS COMO REDUCCIÓN DE DAÑOS


Un tercer estudio reciente del mismo equipo de la Universidad de Colorado trató de evaluar el efecto del consumo de cannabis sobre el total de bebidas consumidas y la probabilidad de darse un atracón de alcohol en un día determinado entre 96 personas que estaban en tratamiento por un trastorno por consumo de alcohol.


Los resultados, publicados en la revista Addiction, (3) sugieren una relación inversa entre el consumo de cannabis y el de alcohol entre estos grandes bebedores. En los días en los que el consumo de alcohol disminuía, el consumo de cannabis aumentaba. O, viéndolo de otro modo, los individuos bebían aproximadamente un 29% menos de bebidas y tenían la mitad de probabilidades de sufrir un episodio de borrachera en los días en que consumían cannabis en comparación con los días en que no lo hacían.


Entre 2002 y 2018, el consumo de cannabis aumentó mientras que el consumo problemático de alcohol disminuyó entre los adultos jóvenes de todo el país.

Desde una perspectiva prohibicionista o de abstinencia, esto podría verse como una simple sustitución de un vicio por otro. Sin embargo, desde el punto de vista de la reducción de daños, podría considerarse un verdadero progreso, dado el perfil de seguridad bien establecido del cannabis en relación con el alcohol.


Curiosamente, estos hallazgos pueden ser relevantes más allá del contexto del tratamiento del alcohol y en toda la población en general. Un estudio publicado recientemente en la revista JAMA Pediatrics (4) descubrió que, entre 2002 y 2018, el consumo de cannabis entre los adultos jóvenes aumentó (sin un aumento del trastorno por consumo de cannabis), mientras que la abstinencia de alcohol aumentó y el consumo problemático de alcohol disminuyó, según los datos de una encuesta realizada a 183.000 jóvenes de 18 a 22 años de todo el país.


EL PAPEL DEL CB1


¿Qué está pasando aquí? Resulta que hay muchas cosas. Existe un importante conjunto de trabajos que determinan cómo el alcohol afecta al sistema endocannabinoide, y cómo el sistema endocannabinoide impulsa a su vez la dependencia del alcohol. En particular, como sugieren los estudios mencionados sobre el THC, y como demuestran otros trabajos, se cree que el receptor CB1 -el principal objetivo del THC- desempeña un papel fundamental.


En un reciente metaanálisis se descubrió que los polimorfismos o variaciones del gen CB1 están relacionados con la dependencia del alcohol. Mientras se siguen investigando las vías pertinentes, este receptor y otros componentes del sistema endocannabinoide, como la amida hidrolasa de los ácidos grasos [FAAH], una enzima clave que descompone los endocannabinoides que se unen al CB1, ya son objeto de estudio en el desarrollo de nuevos tratamientos para la adicción no sólo al alcohol, sino también a los opioides y al tabaco.


Nate Seltenrich, periodista científico independiente afincado en el área de la bahía de San Francisco, cubre un amplio abanico de temas, como la salud medioambiental, la neurociencia y la farmacología.


NOTAS


  1. https://content.apa.org/record/2021-28752-001

  2. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/acer.14617

  3. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/add.15407

  4. https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/10.1001/jama…


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