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CBD PARA ENFERMEDADES HEPÁTICAS Y RENALES


Los receptores cannabinoides regulan la fibrosis


Los principales investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE.UU. reconocen la importancia del sistema endocannabinoide como eje crucial de la salud. Así lo destaca un informe de 2013 de los científicos de los NIH Pal Pacher y George Kunos, que sostienen que "la modulación de la actividad del sistema endocannabinoide puede tener potencial terapéutico en casi todas las enfermedades que afectan a los seres humanos."


Mucho depende del funcionamiento de los dos subtipos de receptores cannabinoides - CB1 y CB2. Tanto en el hígado como en los riñones (y otros) órganos internos, los receptores CB1 y CB2 tienen una relación del tipo yin-yang. Cuando el receptor CB1 está sobre-estimulado y no hay suficiente señalización del receptor CB2, o viceversa, se producen varias enfermedades.


La enfermedad hepática crónica es un importante problema de salud pública que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo. El hígado graso, las enfermedades renales, la diabetes y otros trastornos metabólicos relacionados con la dieta son expresiones de una señalización hiperactiva del receptor CB1 y una estimulación inadecuada del receptor CB2. El CBD ajusta el sistema endocannabinoide bajando el interruptor del CB1 mientras imita y aumenta la actividad del CB2.


No sólo no parece haber pruebas de que el CBD contribuya a dañar el hígado, sino que el cannabinoide puede ayudar a mejorar la salud del hígado.

En el hígado y los riñones específicamente, la señalización CB1 es profibrótica, lo que significa que fomenta el desarrollo de tejido conectivo fibroso en respuesta a una lesión o daño. La señalización CB2 es antifibrótica, lo que significa que impide la fibrosis y adelgaza la sangre. Cuando el CB1 y el CB2 están desequilibrados, puede producirse fibrosis o una peligrosa cicatrización en estos órganos. La cirrosis hepática y la enfermedad hepática no alcohólica son dos enfermedades graves que se caracterizan por un exceso de fibrosis, que también es una característica de la enfermedad renal crónica.


Las estrategias de tratamiento efectivas para las enfermedades fibróticas deberían tener como objetivo potenciar la señalización CB2, al tiempo que se ajusta la CB1 en la otra dirección. Eso es lo que hace el CBD, y así es como el CBD puede ayudar a evitar la enfermedad y mantener el hígado y los riñones sanos.


La capacidad del CBD para proteger el hígado fue el tema central de un estudio de 2017 publicado en la revista Scientific Reports, que examinó el efecto del CBD en ratones a los que se les había administrado suficiente etanol para imitar el consumo crónico y en atracones de alcohol. El estudio descubrió que el aceite de CBD minimizaba la acumulación de grasa y los daños en el hígado. Los autores concluyeron: "El CBD puede tener un potencial terapéutico en el tratamiento de las enfermedades hepáticas alcohólicas asociadas a la inflamación, el estrés oxidativo y la esteatosis [cambio graso], que merece ser explorado en ensayos con humanos".


En otro estudio que examinó el impacto del CBD en la salud del hígado en animales, los investigadores administraron a ratas de laboratorio CBD y otros cannabinoides durante ocho meses. Publicado en Cell Death and Disease, el estudio descubrió que el CBD acababa con las células estrelladas hepáticas, que desencadenan el tejido cicatricial en el hígado.


"No sólo no parece haber ninguna prueba de que el CBD desempeñe un papel en el daño del hígado durante un largo período de tiempo", informaron los científicos, "sino que, de hecho, parece que el cannabinoide puede ayudar a mejorar la salud del hígado y reducir los efectos de cualquier daño que se le produzca". Todavía se necesitan más estudios, sobre todo los que incluyan participantes humanos. Sin embargo, las pruebas actuales parecen apoyar la idea de que el uso del aceite de CBD no sólo es seguro, sino que incluso puede tener un papel potencialmente terapéutico en el tratamiento de las enfermedades hepáticas."


Esta evaluación pone en tela de juicio las advertencias de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), basadas en pruebas débiles, de que el CBD puede dañar el hígado.


FUENTES


  1. Pál Pacher and George Kunos, “Modulating the Endocannabinoid System in Human Health and Disease: Successes and Failures,” FEBS Journal 280, no. 9 (May 2013): 1918–43.

  2. Ariane Mallat, Fatima Teixeira-Clerc, and Sophie Lotersztajn, “Cannabinoid Signaling and Liver Therapeutics,” Journal of Hepatology 59, no. 4 (October 2013): 891–96.

  3. Anna Parfieniuk and Robert Flisiak, “Role of Cannabinoids in Chronic Liver Diseases,” World Journal of Gastroenterology 14, 40 (October 28, 2008): 6109–14.

  4. Janice T. Chua et al., “Endocannabinoid System and the Kidneys: From Renal Physiology tocInjurycand Disease,” Cannabis and Cannabinoid Research 4, no. 1 (March 13, 2019): 10–20.

  5. Yuping Wang et al., “Cannabidiol Attenuates Alcohol-Induced Liver Steatosis, Metabolic Dysregulation, Inflammation and Neutrophil-Mediated Injury,” Scientific Reports 7, no. 1, (September 21, 2017): 12064.

  6. M.P. Lim, L.A. Devi, and R. Rozenfeld, “Cannabidiol Causes Activated Hepatic Stellate Cell Death Through a Mechanism of Endoplasmic Reticulum Stress-Induced Apoptosis,” Cell Death & Disease 2, no. 6 (June 9, 2011): e170.

  7. Lisa Rennie, “Can Using CBD Oil Cause Long-Term Damage to Your Liver,” CBD Health & Wellness (November 22, 2018).


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